
Lo mejor que me podría pasar, es que mis relaciones sentimentales vinieran con fecha de caducidad como los yoghoures, como el pan bimbo, etc. Así sabría de ante mano cual es la fecha del final, y no perdería el tiempo en inseguridades, en sospechas, en discusiones, simplemente me dedicaría a disfrutar cada hora, cada día, cada décima de segundo, cada momento.
Aunque pensandolo bien, lo bueno de no tener fecha de caducidad, es que me permitiría seguir pensando, con que esta vez sí, con que esta vez esa relación, ese yoghourt pueda conservarse para siempre y no tenga que llegar a su final.
