lunes, 30 de noviembre de 2009

El yoghourt




Lo mejor que me podría pasar, es que mis relaciones sentimentales vinieran con fecha de caducidad como los yoghoures, como el pan bimbo, etc. Así sabría de ante mano cual es la fecha del final, y no perdería el tiempo en inseguridades, en sospechas, en discusiones, simplemente me dedicaría a disfrutar cada hora, cada día, cada décima de segundo, cada momento.


Aunque pensandolo bien, lo bueno de no tener fecha de caducidad, es que me permitiría seguir pensando, con que esta vez sí, con que esta vez esa relación, ese yoghourt pueda conservarse para siempre y no tenga que llegar a su final.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Una niña llamada Sheccid


Uno de esos días dificiles la niña apagó la luz de la habitación

y con ese olor a canela del incienso se dispuso a sentir, a llorar,

a dejar sin mascaras ese setimiento que taladra su interior.


Se encontraba sola, postrada en la cama, jugando con su amiga la soledad,

esa que sin ser cuchillo corta y sin tener filo mata(a)

esa que le ha ayudado a madurar en el transcurso de su corta vida.


De pronto mira a su alrededor y se encuentra abrazada por un vaso

un celular que solo suena cuando mamá o papá se acuerdan de ella,

una almohada pequeña, papel y lápiz, cierra los ojos y comienza a disfrutar

de los acordes de la guitarra, ese delicado sonido que son el instrumento

perfecto de su paz, la fuerza que la alienta a seguir.


Yo, desde lejos la observo, desde lejos puedo percibir su dolor,

más sin embargo no puedo contribuir para borrarselo.

Sheccid, la pequeña Sheccid.


(a)sin ser cuchillo corta y sin tener filo mata... Rondalla de Ingenieria de Minatitlán