domingo, 8 de noviembre de 2009

Una niña llamada Sheccid


Uno de esos días dificiles la niña apagó la luz de la habitación

y con ese olor a canela del incienso se dispuso a sentir, a llorar,

a dejar sin mascaras ese setimiento que taladra su interior.


Se encontraba sola, postrada en la cama, jugando con su amiga la soledad,

esa que sin ser cuchillo corta y sin tener filo mata(a)

esa que le ha ayudado a madurar en el transcurso de su corta vida.


De pronto mira a su alrededor y se encuentra abrazada por un vaso

un celular que solo suena cuando mamá o papá se acuerdan de ella,

una almohada pequeña, papel y lápiz, cierra los ojos y comienza a disfrutar

de los acordes de la guitarra, ese delicado sonido que son el instrumento

perfecto de su paz, la fuerza que la alienta a seguir.


Yo, desde lejos la observo, desde lejos puedo percibir su dolor,

más sin embargo no puedo contribuir para borrarselo.

Sheccid, la pequeña Sheccid.


(a)sin ser cuchillo corta y sin tener filo mata... Rondalla de Ingenieria de Minatitlán

5 comentarios:

  1. La Soledad es una buena acompañante, al grado de acostumbrarnos tanto a ella que luego la buscamos para sentirnos cómodos. Pero en la infancia la Soledad puede ser aniquilante.

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  2. si profe, soy de Minatitlán por que?

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  3. Por lo de la Rondalla de Ingeniería de Minatitlán.

    Algunos veranos de mi infancia-adolescencia los pasé muy contenta allá.

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